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Competitividad – Competitiveness

Mi admirado Andy Warhol decía que la Coca-Cola era el producto más democrático porque mientras que él bebía su refresco podía imaginarse al presidente de los Estados Unidos, a un trabajador de una fábrica o a cualquier otra persona haciendo lo mismo. El refresco nos unificaba, y nos hacía a todos iguales. Nadie podía comprar una Coca-Cola  mejor ni peor que el de al lado.

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Ejemplo de lo que no quiero ser

Estimado Rajoy, ayer fuiste el vivo ejemplo de lo que no quiero ser. Ayer me sentí profundamente defraudada con tu actuación en el debate sobre El Estado de la Nación. Un debate sobre El Estado de la Nación es una oportunidad única para presentarte, darte a conocer, plantear tu estrategia y derrocar al contrario por goleada. En lugar de esto, ayer decidiste desprestigiar a tu oponente, envilecer su gestión y buscar su deterioro político.

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La creencia en el cambio

Nuestro mundo se desvanece por momentos. Sentimos que todo cede bajo nuestros pies. Son pequeñas y grandes cosas las que propician este devenir apocalíptico que nos acomete en algunos instantes de nuestra vida. En algunos casos es porque el amor nos abandona, otras porque hemos perdido nuestro trabajo. Se suman los primeros síntomas de pérdida de salud. Nuestras finanzas están llegando a bajo mínimos. Y por si esto fuera poco, el líder de nuestra organización ha decidido que nuestro compañero es más competente que nosotros.

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Sabios en tiempos difíciles

«La persona insensata se deja cautivar por los vestidos de vistosos colores, las canciones alegres, los perfumes agradables y los besos caprichosos. El sabio sólo se preocupa de lo que hay detrás de todas las cosas. De la misma manera que la abeja vuela de flor en flor buscando la esencia de cada una de ellas, el sabio sólo busca la esencia de las personas que encuentra.

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Creando un nuevo paradigma

En estos dos últimos días nos hemos cuestionado la realidad de los que pensamos, sentimos y hasta lo que hacemos. Estas preguntas nos han hecho mucho más conscientes de las posibilidades que existen, que no contemplábamos. La propuesta de hoy va un poco más allá. Vamos a romper nuestros paradigmas, los modos habituales de mirar dentro o fuera de nosotros. Entre lo correcto y lo que no lo es hay un mundo de probabilidades que debemos escrudiñar con la mente muy abierta.

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Las oportunidades del camino (223)

Hace mucho tiempo un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino de paso a la ciudad. Algunos de los comerciantes y cortesanos más adinerados del reino, cuando vieron la enorme piedra, simplemente dieron una vuelta y la esquivaron. Muchos otros vecinos del reinado culparon al rey de no mantener los caminos despejados, aunque ninguno tomó medida alguna para mover la piedra del camino.

Las oportunidades del camino (223)Entonces un campesino que llevaba una carga de verduras, al aproximarse a la roca, puso su carga en el suelo y trató de mover la roca a un lado del camino. Después de empujar y esforzarse mucho, lo logró. Mientras recogía su carga de vegetales, vio una cartera que yacía tirada en el suelo, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino. El campesino aprendió lo que los otros no entendieron: «Cada obstáculo presenta una oportunidad para mejorar la condición de uno».

Cuando aparecen dificultades en nuestra vida tendemos a obviarlas y procuramos que el tiempo las resuelva, o simplemente evitamos confrontarlas, y las hacemos a un lado. En el peor de los casos, culpamos a otros de estas circunstancias y sentimos que los demás son injustos.
Pocas veces somos sensibles a nuestro verdadero potencial; sin embargo, cuando lo hacemos los resultados son extraordinarios, y nos sentimos muy satisfechos.
Hoy es un buen día para acometer todas nuestras batallas y retirar las “piedras” de nuestro camino.
Cuéntanos los resultados.
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El cambio (209)

«Cuando era joven y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo. Según fui haciéndome mayor, pensé que no había modo de cambiar el mundo, así que me propuse un objetivo más modesto e intenté cambiar solo mi país. Pero con el tiempo me pareció también imposible. Cuando llegué a la vejez, me conformé con intentar cambiar a mi familia, a los más cercanos a mí. Pero tampoco conseguí casi nada. Ahora, en mi lecho de muerte, de repente he comprendido una cosa: si hubiera empezado por intentar cambiarme a mí mismo, tal vez mi familia habría seguido mi ejemplo y habría cambiado, y con su inspiración y aliento quizá habría sido capaz de cambiar mi país y -quién sabe- tal vez incluso hubiera podido cambiar el mundo.»

(Encontrada en la lápida de un obispo anglicano en la Abadía de Westminster)

Muchos de nosotros queremos ser catalizadores del cambio, y soñamos con ayudar a los demás a que encuentren su camino, a que sean mejores o a que desarrollen todo su potencial. Otros muchos mantenemos la ilusión de ser especiales y estar bordeando los límites entre lo humano y lo divino.
Algunos pocos son seres visionarios que han nacido para apoyar el desarrollo de las personas y cooperar en su avance imparable hacia la excelencia. Y son estos últimos los que previamente diseñan su plan de acción para enfrentarse a su desarrollo y a la labor social que consideran su destino.
El pasado nos encadena con los recuerdos de nuestros errores y la culpa por ellos. El futuro nos angustia, temerosos del castigo y abrumados por la incógnita de lo que está por venir. Conviene iniciarnos en el cambio personal, y abandonar la ilusión de transformar nuestro entorno sin antes haber hecho un trabajo para superar nuestras carencias y debilidades. Quizá así podamos llegar mucho más lejos y generar impulsos de cambio en nuestra nación y en el mundo.
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El cambio. Aprender del águila – Change. Learning from the eagle (194)

Estimados amigos, a partir de hoy todos los jueves nuestro post será bilingüe. De momento estamos traduciendo los post que nuestros amigos americanos nos han pedido. Espero que los disfrutéis.

Entre las aves, el águila es la que vive más tiempo: cerca de 70 años. Pero para alcanzar esa edad debe tomar una difícil decisión: nacer de nuevo.
A los 40 años sus uñas se encogen y se ablandan, dificultándole agarrar presas con las que alimentarse. El pico alargado y puntiagudo se encorva. Las alas envejecidas y pesadas se le doblan sobre el pecho impidiéndole emprender vuelos ágiles y veloces.
El cambio. Aprender del águila - Change. Learning from the eagle (194)En ese momento le quedan al águila dos alternativas: morir o pasar por una dura prueba a lo largo de 150 días. Esta prueba consiste en volar a la cumbre de una montaña y buscar abrigo en un nicho cavado en la peña. Allí golpea el pico viejo contra la piedra hasta quebrarlo, y espera hasta que le crezca el nuevo. Con este pico nuevo se arranca las uñas, y cuando le vuelven a crecer, el águila se deshace de las plumas viejas. Después de cinco meses, con el plumaje renovado, arranca a volar, decidida a vivir otros 30 años.
A lo largo de la existencia, la posibilidad de sobrevivir y de no caer en la mediocridad depende muchas veces de imitar el ejemplo del águila. El que se entrega abatido al peso del sufrimiento y de las dificultades, tiende a abreviar sus días o a vivir en una rutina del sinsentido.
Muchos de nosotros, llegados los 40, hemos sentido una llamada a dejar cosas, cambiar de vida, de trabajo, de profesión. Surgió como un revuelo interior intenso que no siempre acabó como hubiéramos deseado. Nos cuestionamos la pareja cuando la crisis era profesional, o por el contrario dudamos de nuestra profesión cuando necesitábamos una “puesta a punto” de nuestra vida familiar. Para algunos, ambas, la carrera y la familia han quedado perjudicadas. Ahora, con una mirada retrospectiva nos debatimos entre el dolor y los remordimientos.
Ejercicio:
· Lee detenidamente la historia y analiza el simbolismo de la vida del águila con tu vida.
· Acepta que todo lo que has vivido hasta ahora ya no te sirve. El cambio parece inevitable. En ese momento, tu vida se está agotando, como la del águila
· Para renacer debes crear sinapsis diferentes en tu cerebro. Convertir tu manera de pensar, sentir y hacer en otro modo por completo distinta.
· Haz una lista de las cosas que están afectadas en tu vida personal y otra en la vida profesional
· Decide qué puedes cambiar y qué no, de cada una de las listas.
· Al igual que el águila debes buscar un lugar de retiro para encontrarte, y decidir cómo llevar a cabo este cambio en tu forma de vivir
· Tal como hizo el águila debes disponerte a quitarte todo aquello que no te deja renacer
· Quizá sólo necesites unas horas, hablar con un experto, es posible que un estudio de desarrollo personal… En cualquier caso, algo que te conduzca a un plan de acción a corto, medio y largo plazo
Si lo haces de este modo, el éxito en tu cruzada será total.
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Of all birds, the eagle is the one with the longest lifespan: around 70 years.  But to reach this age, it must make a difficult decision: to be born again.
When the eagle is around 40 years old, its talons begin to shrink and soften, making it difficult to grab the prey it needs to feed itself. Its long, sharp beak becomes bent, and its old and heavy wings fold over its chest, preventing it from flying swiftly and with ease.
El cambio. Aprender del águila - Change. Learning from the eagle (194)At this point, the eagle is left with two options: to die or to undergo a hard test that lasts 150 days. This test requires flying to a mountaintop and taking shelter in the niche of a rock. Here, it knocks its old beak against a rock until breaking it and waits for a new one to grow. With its new beak, the eagle pulls out its talons, and when these grow again, it plucks out its old feathers. When its feathers have grown, after five months, the eagle takes flight again, determined to live another 30 years.
Throughout our existence, the opportunity to survive and to not stumble into the pitfall of mediocrity often depends on imitating the example of the eagle. He who gives in to the burden of suffering and hardship tends to shorten his days or to live in a meaningless routine.
When we reach our 40s, many of us feel the need to leave things behind, to change our lives, jobs, professions. This need emerges like a strong internal urge that does not always end as we would have liked. We question our partner when the crisis is professional or, on the contrary, have doubts about our career when what we need is to «fine tune» our family life. For some, both career and family suffer. Now, with a retrospective look at the past, we are seized by pain and remorse.
Exercise:
· Read the story carefully and analyse the symbolism between the eagle’s life and your own.
· Accept that everything you have experienced up to now is no longer of any use. Change seems inevitable. At this moment, your life is seeping away, like the eagle’s.
· To be born again, you must create new synapse in your brain. Radically change your way of thinking, feeling and doing.
· Make a list of the things that are affected in your private life and another for your professional life.
· Decide what you can and can’t change in each list.
· Like the eagle, you must find a retreat in which to find yourself and to decide how to make this change in your way of living.
· Just like the eagle, you must be willing to rid yourself of everything that prevents you from being born again.
· Maybe you only need a few hours, to talk to an expert, to do a personal development study, perhaps… in any event, do whatever it takes to come up with a short, medium and long-term action plan.
If you do it in this way, your crusade will be truly successful.
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