miedo

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Síntesis del miedo (217)

Miedo físico:
El miedo en sí mismo es beneficioso, ya que constituye un mecanismo de defensa que permite que respondamos a las situaciones no favorables con eficacia. El nivel de temor adecuado nos enfrenta a las dificultades reconociendo nuestra capacidad para resolver la situación, o en su defecto nos posibilita alejarnos del peligro. Nuestro nivel de adaptación al entorno mide nuestra resistencia al miedo. A mayor adaptabilidad, menor temor y mayor respuesta positiva.
Miedo psicológico:
El miedo psicológico es un estado reactivo emocional que se produce por una falta de adaptación al medio, a las circunstancias, al paso del tiempo… activado todo ello por la angustia a lo des-conocido.
Miedo como sentimiento (José Antonio Marina):
1. Balance consciente de nuestra situación: modo en como nuestros deseos o expectativas se comportan al chocar contra la realidad. El miedo es un peligro que amenaza nuestros deseos.
2. Experiencia cifrada: tiene difícil explicación, ya que no sabemos su procedencia ni sentido.
3. Fenómeno transaccional: existe un intercambio entre nuestra evaluación de la situación y la realidad. El miedo determina el peligro, y el peligro el miedo.
4. Inicia una nueva tendencia, cambiando nuestra atención desde lo que estamos haciendo hacia la nueva situación
Miedo equilibrante y miedo tóxico (Pilar Jericó):
1. Miedo equilibrante: es el que nos ayuda a protegernos de los peligros evitando que hagamos insensateces y dotándonos de prudencia.
2. Miedo tóxico: nos paraliza evitando que desarrollemos todo nuestro potencial.
\"SíntesisMiedo cultural (Joanna Bourke):
El miedo es elaborado por la sociedad al magnificar la información alarmista a través de los medios de comunicación, convirtiendo así el miedo en un sentimiento colectivo e individual que varía con las épocas y con los contextos históricos. El miedo sirve de arma de dominación política y de control social al crear falsos escenarios de inseguridad ciudadana.
Conclusiones:
Hemos visto que la información que vamos recibiendo condiciona nuestra concepción del miedo. Cada vez que ampliamos el marco de referencia incluyendo algún nuevo investigador, las respuestas se derivan hacia este nuevo conocimiento, y recordamos partes diferentes de nuestras vivencias, es decir, de nuestro tiempo. Cada uno de nosotros se convierte en un transmisor del miedo concebido por varios modos de hablar de él.
¿Nos cuestionamos si el miedo puede desaparecer, o simplemente nos recreamos en su existencia y en los innovadores modos de comprenderlo? ¿Existe de algún modo un deseo de justificar el miedo en lugar de preguntarnos el beneficio que tiene para nosotros? Es imprescindible comprender la causa y la utilidad del miedo, porque si conocemos la causa podemos acabar con él.  Si podemos hallar la causa de nuestro miedo éste puede desaparecer, siempre y cuando estemos dispuestos a desprendernos de la finalidad que el miedo tiene en nuestra vida.
Empieza por conocer tu pensamiento y el valor que le das al tiempo pasado. Si vivieras una experiencia diferente sobre tu miedo y pensaras sólo desde ese instante, entonces quizá no tendrías ningún miedo.
En todo caso, centra hoy tu atención en recordar todos los miedos que han desaparecido de tu vida en momentos en los que estabas viviendo y aprendiendo de un modo diferente y más constructivo.
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El miedo (214)

“El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor”

Francisco Quevedo
« La sociedad colabora con el miedo, al magnificar la información alarmista de los medios de comunicación.
Joanna Bourke, autora de Fear: a Cultural History (El miedo: una historia cultural) revela que el miedo, como un sentimiento colectivo e individual, varía con las épocas y los contextos históricos.
“Durante el siglo XIX, los temores relacionados con la muerte inminente estaban estrechamente vinculados a los miedos acerca de cualquier tipo de vida después de la muerte eventual así como relacionados con la inquietud sobre el diagnóstico correcto del deceso (o dicho de otra manera: que condujera a un entierro prematuro). En nuestro tiempo, por el contrario, tendemos a preocuparnos mucho más sobre el hecho que nos obliguen a permanecer vivos más de lo debido (denegándonos la oportunidad de ´morir con dignidad´). Es el personal médico, en vez de los clérigos, el que preside cada vez más sobre el terror a la muerte. Los debates actuales sobre la eutanasia y la muerte asistida están relacionados con estos cambios”
El miedo (214)Esta investigadora sostiene que el principal transmisor actual del miedo son los medios de comunicación de masas, pero en todo caso se precisa de la credulidad de la sociedad para que el pánico estalle. Tras estudiar los archivos históricos, la autora muestra cómo entre 1947 y 1954 estalló un pánico colectivo ante el abuso sexual de niños, pese a que los periódicos llevaban años publicando ese tipo de noticias. Otro caso estudiado por la autora es el pánico colectivo desatado por la retransmisión de La guerra de los mundos por Orson Welles en 1938, cuando una ficción radiada sobre un ataque alienígena a la tierra desató la alarma entre los estadounidenses. La autora recuerda que el precedente de ese experimento (una emisión equivalente de la BBC realizada por K. Fox en 1926, con idénticos resultados de miedo colectivo en el Reino Unido) fue olvidado, tal vez por un posterior sentimiento de vergüenza colectiva.
La profesionalización de los provocadores del miedo es así una característica de nuestra época, según Joanna Bourke:
“a pesar de que sólo diecisiete personas perdieran la vida a causa de actos terroristas en Estados Unidos entre 1980 y 1985, el periódico New York Times publicó un promedio de cuatro artículos sobre el terrorismo en cada edición. Entre 1989 y 1992, sólo treinta y cuatro estadounidenses murieron como consecuencia de actos terroristas en el mundo, pero más de 1300 libros fueron catalogados bajo el rubro de “Terroristas” o “Terrorismo” en las bibliotecas estadounidenses.”
La autora concluye que el miedo es también un arma de dominación política y de control social. Son diversos los autores que denuncian el uso político del miedo como forma de control de la población, haciéndose hincapié en la creación de falsos escenarios de inseguridad ciudadana.
A lo largo de la historia ha habido todo tipo de movimientos sociales y culturales fundamentados en el miedo a algo: el milenarismo, en miedo al efecto 2000 o los movimientos apocalípticos. El miedo es también un arma de guerra, empleada con asiduidad en la guerra moderna gracias al desarrollo de la aviación»
Texto extraído de la Wikipedia en su entrada dedicada al miedo como construcción social: http://es.wikipedia.org/wiki/Miedo
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El miedo (212)

“Así es -dijo Sancho- pero tiene el miedo muchos ojos, y ve las cosas debajo de tierra, cuanto más encima en el cielo”

Miguel de Cervantes

«Todos tenemos miedo. Todos. Sin embargo, la sola mención en las empresas se considera tabú… Las causas del miedo pueden ser amenazas físicas o psíquicas. En el mundo de las empresas, lo más habitual son las segundas, menos intensas pero más constantes en el tiempo… Es una familia de emociones que van desde el malestar temeroso por tener que hablar en público hasta el estrés provocado por el anuncio de reducción de plantilla. »
El miedo (212)En el primer capítulo de su libro No miedo, en un apartado titulado Dr. Jeklyl vs Mr. Hyde, Pilar Jericó distingue dos tipos de miedo: El miedo equilibrante y el tóxico:
« ¡Necesitamos el miedo! En la medida que nos ayuda a protegernos de los peligros y nos da ciertas dosis de prudencia para no decir lo que realmente pensamos a nuestro jefe o abandonar nuestro trabajo sin otra opción laboral. El miedo equilibra ciertos impulsos que tenemos desde muy pequeños… Sin embargo, ese tipo de miedo, deja de ser positivo cuando nos paraliza y nos impide poner en juego todo nuestro potencial. Es entonces cuando se convierte en miedo tóxico. Y éste, sin lugar a dudas, no solo es innecesario sino que, además, nos perjudica a nosotros y a nuestras empresas. El uso del miedo tóxico tiene un alto precio en la cuenta de resultados y en nuestra felicidad, pero, desafortunadamente, está a la orden del día.
El miedo equilibrante y el tóxico están íntimamente relacionados. Podríamos decir que se trata de un mismo actor interpretando los dos personajes más universales de la novela de Stevenson: el doctor Jekyll (miedo equilibrante) y míster Hyde (miedo tóxico). Ambos nacen de la misma emoción –el personaje del médico-. El tóxico es una deformación del equilibrante. Todos tememos perder el afecto de nuestros seres queridos (miedo equilibrante), pero condicionar nuestro comportamiento día tras día para obtener la aprobación de quienes nos rodean es miedo tóxico. Y las consecuencias de ambos tipos son bien distintas, tanto en la novela como en la realidad. »
Os recomiendo el libro de Pilar Jericó para profundizar en las soluciones a estos tipos de miedos y espero vuestros comentarios. ¿Qué porcentaje de miedo equilibrante tienen tus acciones? ¿Y de miedo tóxico?
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El miedo (211)

“El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo” Hobbes

El miedo (211)

<<El miedo es un sentimiento y como tal primero es un balance consciente de nuestra situación. Nos dice cómo están yendo las cosas. El modo como nuestros deseos o expectativas se comportan al chocar contra la realidad… Si percibimos un peligro que amenaza nuestros deseos, lo percibimos como miedo…
En segundo lugar, como sentimiento, es una experiencia cifrada… Nuestros miedos tienen difícil explicación, porque no sabemos de dónde proceden ni su sentido. La angustia es un temor generalizado, sin sentido.
En tercer lugar, es un fenómeno transaccional en el que se da una causalidad circular que nos resulta difícil comprender, porque estamos habituados a un pensamiento lineal y tendemos a pensar que detrás de cada causa viene el efecto… El miedo funciona como los vasos comunicantes. Un vaso es el sistema de evaluación del sujeto; el otro, el peligro real. El desencadenante entra por uno u otro. El nivel de miedo determina el nivel de peligro, y al revés.
Por último, el sentimiento inicia una nueva tendencia. Nos moviliza, cambia nuestra atención desde lo que estamos haciendo hacia la nueva situación>>
Me gustaría que hoy reflexionáramos sobre estas palabras de José Antonio Marina, en su libro: Anatomía del miedo.
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El miedo (210)

Dedico este post a todos los que hemos vivido cualquier tipo de miedo

Podemos dividir el miedo entre temores psicológicos y los que tienen que ver con el daño físico. El miedo en sí mismo es beneficioso, ya que constituye un mecanismo de defensa que permite que respondamos a las situaciones no favorables con eficacia. El nivel de temor adecuado nos enfrenta a las dificultades reconociendo nuestra capacidad para resolver la situación, o en su defecto nos posibilita alejarnos del peligro. Nuestro nivel de adaptación al entorno mide nuestra resistencia al miedo. A mayor adaptabilidad, menor temor y mayor respuesta positiva.
El miedo (210)El miedo se activa en una parte de nuestro cerebro situado en la zona temporal donde se encuentra la amígdala, o lo que es igual, el tramo límbico. Va a depender de nuestra emotividad y desbordamiento emocional el que haya un mayor impacto en esta zona, y por ello una elevación de la percepción temerosa, con su consiguiente inadecuación a esta sensación.
El miedo psicológico es un estado reactivo emocional que se produce por una falta de adaptación al medio, a las circunstancias, al paso del tiempo… activado todo ello por la angustia a lo des-conocido.
El miedo se manifiesta en formas muy distintas: a la muerte, a la vida, a la enfermedad, al dolor, al abandono… El temor puede llegar a ser tan amplio como el pensamiento nos permita dividirlo. Estas divisiones nos alejan de la naturaleza del miedo en sí misma.
A mí me gustaría hablar de la preocupación por el miedo, y no del miedo a algo concreto. Primero, porque sea cual sea el miedo del que estemos hablando, repercutirá del mismo modo en nuestro sistema neurológico. Y además porque dependerá de nuestra adaptación el que podamos superarlo o no. Para ello, es importante conocer cómo funciona y de donde parte el miedo en sí mismo, sin atender a las divisiones y cualificaciones que generalmente hacemos.
Cuando hablamos de miedo también tenemos en cuenta el tiempo. Miedo al pasado y al futuro. Miedo a lo que pasó y a lo que podría pasar, independientemente de dónde y a qué se le tenga miedo. El paso del tiempo también es relevante en el concepto del miedo.
La reacción del miedo, ¿surge de un pensamiento? ¿Se tiene en cuenta el tiempo pasado y la posible repetición de los hechos? Estas preguntas nos conducen a una que debemos contestar para seguir hablando de este tema: ¿existe el miedo o existe el pensamiento del miedo? ¿Podríamos decir que es el pensamiento la causa del miedo, y no el miedo en sí mismo?¿Es lo que ya pasó, o lo que prevemos que pasará en un futuro (las hipótesis sobre si me van a abandonar, si me despedirán, si perderé mi fortuna), causa también del miedo? El tiempo como futuro, no el tiempo del reloj. El movimiento del tiempo que nos almacena los recuerdos. En el tiempo vivido está guardada la memoria. Algo que nos sucedió, que recordamos y que nos asusta que vuelva a suceder. Esta memoria es nuestro conocimiento.
¿Es el conocimiento que tenemos la causa del miedo? ¿Es el movimiento temporal, el pensamiento y el conocimiento la base y fundamento de nuestro miedo?
Espero vuestros comentarios. Quisiera que trabajáramos el miedo juntos y que fuéramos encontrando respuestas que nos den claridad y la posibilidad de vencer el miedo. Para ello, es imprescindible que se origine una discusión apasionada.
Si tenéis miedo, estáis invitados a que trabajemos sobre el temor y la parálisis que provoca en nuestras vidas.
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Liberarnos del miedo al éxito. Adaptación de un cuento de Sapo y Sepo (109)

Mi amiga Elisa, madre de tres varones maravillosos, me regaló en mi último cumpleaños un libro de niños. En él se relatan las aventuras de dos personajes llamados Sapo y Sepo. Estos protagonistas, a través de sus historias, muestran algunas de las paradojas de nuestra vida.

Uno de estos relatos lo he adaptado al trabajo que estamos realizando conjuntamente. Por un lado, cuento la historia, y por otro, propongo un ejercicio. Esta tarea nos da herramientas de autodiagnóstico a la vez que podemos compartirla con los niños y escuchar sus conclusiones, seguro que acertadas.
El relato nos presenta a un Sapo extravertido, activo y lleno de ilusión, y a un Sepo introvertido, apegado a sus espacios habituales, a la comodidad y a sus miedos.
 
ADAPTACIÓN DE «COLINA ABAJO», CUENTO DE SAPO Y SEPO (Arnold Lobel):
 
«Una mañana de invierno, recién levantado el sol por las colinas de las montañas cercanas, Sapo llamó a la puerta de su gran amigo Sepo.
 
-¡Sepo, despierta! –gritó. Sapo sabía que su amigo Sepo aún estaría dormido. A Sepo le costaba ponerse en marcha a primera hora de la mañana. Normalmente daba muchas vueltas antes de empezar su jornada, y muchas mañanas Sapo tenía que despertarle.
 
-¡Sal y mira qué maravilloso es el invierno!-. Las colinas aparecían totalmente blancas por las primeras nieves del año, y Sapo quería que su amigo disfrutara de aquel esplendor invernal.
 
-No saldré -dijo Sepo–. Estoy calentito en mi cama.
 
Sapo, que ya esperaba esta respuesta de su perezoso amigo, no se dio por vencido y replicó:
 
– El invierno es hermoso, sal y vamos a divertirnos.
 
-¡Bah! -contestó Sepo–. No tengo ropa de invierno.
 
Sapo entró en la casa. Se sabía de memoria las excusas de su amigo, y en su mochila roja llevaba varias prendas para él.
 
– Te he traído algunas cosas para que te las pongas –dijo.
 
Sapo le puso a Sepo un abrigo y unos pantalones y se los abrochó.
 
También le puso un gorro y una bufanda.
 
-¡Socorro! –gritó Sepo- , ¡mi mejor amigo quiere ahogarme!
 
– Sólo quiero prepararte bien para el invierno –dijo Sapo.
 
Sapo y Sepo por fin salieron de la casa. Corretearon durante un rato por la nieve
 
– Nos lanzaremos cuesta abajo por la colina en mi trineo –Propuso Sapo
 
Sepo contestó: 
 
-Yo no. 
 
-No tengas miedo –dijo Sapo– yo iré contigo en el trineo. Bajaremos a toda velocidad. Será emocionante. Tú te sientas delante y yo me sentaré detrás.
 
El trineo comenzó a deslizarse colina abajo.
 
-¡Allá vamos! – dijo Sapo.
 
Saltaron sobre un montón de nieve. Sapo, que no había tenido tiempo para agarrarse, se calló del trineo.
 
Sepo siguió a toda velocidad dejando atrás árboles y rocas.
 
-Sapo, me alegro de que estés aquí –dijo Sepo– yo no podría conducir el trineo sin ti.
 
Sepo saltó sobre otro montón de nieve.
 
-Sapo tienes razón. ¡El invierno es divertido!
 
Un cuervo revoloteó cerca de él.
 
-Hola, cuervo –gritó Sepo–, míranos a Sapo y a mí. ¡Montamos en trineo mejor que nadie en el mundo!
 
-Pero Sepo –dijo el cuervo– estás tú solo en el trineo.
 
Sepo miró alrededor. Vio que Sapo no estaba allí.
 
-¡Estoy completamente solo! –gritó asustado Sepo.
 
¡Bang! El trineo chocó contra un árbol.
 
¡Crack! El trineo chocó contra una roca.
 
¡Plop! El trineo se incrustó en la nieve.
 
Sapo llegó corriendo colina abajo. Sacó a Sepo de la nieve.
 
-Lo he visto todo -dijo Sapo–, lo hiciste muy bien tú solo.
 
-No es verdad –dijo Sepo–, aunque hay una cosa que sí puedo hacer yo solo.
 
-¿Cuál? –preguntó Sapo
 
-Puedo irme a casa –dijo Sepo–, quizá el invierno sea hermoso, pero la cama es mucho mejor.» 
 
 
Ejercicio:
 
Medita sobre los siguientes aspectos del cuento:
  • Sapo nos hace propuestas para alejarnos del confort de nuestras rutinas. A veces cedemos, y otras no.
  • Cuando estamos acompañados por los Sapos de nuestra vida, nos adentramos en experiencias a las que no nos habríamos entregado estando solos..
  • Si Sapo nos abandona, las habilidades que estábamos desarrollando se nos olvidan, y parecemos torpes.
  • La decisión puede ser volver a escondernos en nuestra cama y seguir como siempre.
Plantéate otra posibilidad:
  • Piensa en las cosas que lograste alguna vez, y que no has repetido por miedo.
  • Elige una y repítela varios días seguidos. No te preocupes de las facultades que se requieren para hacerla. Piensa sólo en tener la mejor actitud.
  • Cuando hayas logrado un nivel satisfactorio para ti, busca a algún amigo al que le pudiera ayudar conocer esta habilidad, y conviértete en su Sapo.
  • Cuenta a tus amigos cómo te encuentras después.
Luchemos porque cada día encontremos «un invierno maravilloso» que compartir con alguien. Llevemos preparadas las soluciones a sus disculpas. Y ante todo, tengamos en cuenta que el cambio sólo se logra mediante ensayo y error.
 
Venzamos el miedo a equivocarnos. Cuando «el cuervo»  nos avise de que vamos solos, mantengamos la misma destreza y capacidad. En la vida, hay momentos para estar solos y momentos para compartir. Tú eliges.
 
Agradezco a todos los Sapos de mi vida las veces que me han sacado de mi Sepo y de mi comodidad.
 
Vosotros sois el Sapo más poderoso de mis últimos tiempos. 
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Cómo vencer el miedo (12)

En la película de Marc Rocco, Homicidio en primer grado, que el sábado se emitió en Televisión Española, Henry Young (Kevin Bacon)  se debate entre declararse culpable de asesinato en primer grado  (y morir en la cámara de gas) y confesarse responsable  de homicidio involuntario. Esta segunda opción significa la vuelta a la prisión de Alcatraz, lugar en el que había estado recluido en las celdas de castigo durante más de tres años por su intento fallido de fuga.

Del otro lado, James Stamphill (Christian Slater), abogado defensor de Dejar de tener miedoHenry Young, lucha por salvarle de la pena de muerte sin considerar las consecuencias emocionales que tendría para su defendido el hecho de que el jurado le librara de la pena máxima, con la consecuente vuelta a La Roca.

En un momento de gran clímax durante el juicio, abogado y  reo discuten sobre el mejor modo de proseguir la defensa. Henry pide que cambien el argumento inicial de inocente por el de culpable. Ante la incomprensión de su defensor, Henry le dice: «Quiero dejar de tener miedo». Sus ojos llenos de lágrimas y el temblor de sus manos ponen de manifiesto que para Young la muerte significa una liberación de la opresión vivida; opresión que no está dispuesto a repetir.

En la sociedad de hoy quieren dejar de tener miedo como Henry:

  • Los niños que se descomponen ante el autoritarismo de sus padres.
  • Las mujeres que permanecen al lado de sus agresores, y que en casos extremos prefieren el suicidio para finalizar el dolor.
  • Los trabajadores que anulan su invención y creatividad por la amenaza del despido.
  • Y, en definitiva, todos los que están sometidos a cualquier forma de opresión y castigo.

Henry prefirió decir: «Yo he sido el arma, pero no soy un asesino». El jurado le castigó con tres años de cárcel. Henry Young fue asesinado por sus carceleros y no volvió a salir de Alcatraz. El destino es a veces cruel: ocho meses después de su juicio, se cerró La Roca para siempre.

Yo, al igual que Henry Young,  quiero dejar de tener miedo y borrar todos los recuerdos de cobardía acumulados en mi pasado. Para ello, y al igual que nuestro protagonista de hoy, voy a enfrentarme a las situaciones mirando lo que está por venir y dejando atrás lo que no puedo cambiar.

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