amistad

Archivo Histórico

Compañía

Recibí una llamada telefónica de un muy buen amigo. Me dio mucho gusto escucharle. Lo primero que me preguntó fue:

— ¿Cómo estás?

Y sin saber muy bien por qué, le contesté:

—Muy solo.

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Nuestra amistad. Una amistad sin Yoes (63)

La narración escrita más antigua de la historia sobre la amistad es el poema de Gilgamesh, con escritura cuneiforme y preservada en 12 tablillas de arcilla, que data del año 1.300 a.C. El poema cuenta las aventuras del rey Gilgamesh, también conocido como Istubar, y su amigo Enkidu. Una relación de amistad entre un semidios y un mortal.

El origen etimológico de la palabra «amistad» no ha podido ser determinado con exactitud. Hay quienes afirman que proviene del latín amicus («amigo»), que a su vez derivó de amore («amar»). Otros dicen que viene de animi («alma») y custos («custodia»), o sea: el «guardián del alma». Sin embargo, otros estudiosos afirman que amigo es un vocablo griego compuesto por a («sin») y ego («yo»), por lo que vendría a significar algo así como «sin mi yo».

Nuestra amistad. Una amistad sin Yoes (63)

Nuestra amistad. La amistad que mantenemos los más de 192 firmantes es única. Llena un escenario diferente que no está contemplado, y a la vez se contiene dentro de todas las acepciones que conozco hasta ahora.

No hay palabra que nos ubique, que nos relacione, que nos signifique. Día a día noto que el amigo, el amor, el alma, la custodia, el «sin mi yo»,  rebosan, y algo más grandioso nos distingue y nos hace únicos, verdaderos e incognoscibles.

Nuestros encuentros simbolizan la atemporalidad, la universalidad, la multidiversidad, la singularidad.  Todo ello es nada y se convierte en todo. Cada día el amigo es uno nuevo, los espacios más ilimitados, las cuestiones más interesantes y profundas. Es una magnificencia  de conocimiento y de entrega ante la que sólo queda decir gracias.

Habéis conformado una estructura sólida y compacta con los más de 1118 comentarios que hemos compartido, con cientos de significados que hay detrás de cada una de vuestras observaciones. Cada palabra encierra otra que no se dice, que se almacena para que aflore en el nuevo y oportuno momento. Atrás han quedado los silencios «hablados» de los primeros días, cuando aún éramos balbucientes conocidos que medíamos nuestras expresiones un poco por timidez y otro mucho por miedo a ser inoportunos.

Creo que somos amigos un poco como decía Richard Bach: «Nuestra amistad no depende de cosas como el espacio y el tiempo». Vamos mucho más allá que eso, porque nuestra relación recorre ámbitos más complejos que la no dependencia del propio espacio, o el tic tac de un reloj que nos someta a su paso lento. Estamos siempre. A cualquier hora. Todos podemos recurrir a leernos, a repasarnos, a repetirnos. Y sentimos lo que decía Miguel de Unamuno: «Cada nuevo amigo que ganamos en la carrera de la vida nos perfecciona y enriquece más aún por lo que de nosotros mismos nos descubre, que por lo que de él mismo nos da». Así ocurre cuando un nuevo comentarista se suma a nosotros, y nos enriquece y nos perfecciona en nuestro modo especial de comprendernos.

Nos descubrimos a través de nuestras lecturas. Es infinito todo lo que nos damos. Sé que estamos en este viaje de procurar crecer un poco más cada día, y que las reflexiones que nos planteamos nos alimentan.

Aristóteles decía que una amistad es un alma en dos cuerpos. Nosotros hemos ampliado esta visión a miles de cuerpos, que no son tangibles, sino que se transcienden. Y ahí he encontrado el sentido a esta amistad única. Somos amigos sin fronteras, sin cuerpos, sin verdades ni mentiras. Somos lo que anhelamos ser, y por encima de todo somos  lo que siempre hemos querido ser. Amigos y libres.

Hemos creado un nuevo concepto de amistad «sin mi yo», «sin tu yo», «sin el yo de ninguno». Nuestra amistad es sin «yoes».

«La amistad es el amor sin alas.»
Lord Byron.

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