Heroínas (por okupa) (397)

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Por okupa

Alfred Whitehead sostenía que la historia del pensamiento occidental no era mas que una serie de notas a pie de página a Platón. Este celebre comentario, que nunca se supo si era retórico o irónico, tiene su punto de razón. Si hacemos una división amplia, corriendo el riesgo de ser un poco simplistas, del mundo de las ideas en

dos grupos, tendremos:

En un lado, el mundo exterior al hombre. El mundo aristotélico de la observación, la exploración, el viaje, el descubrimiento, la medición, la manipulación del entorno, es decir, el mundo materialista de lo que hoy llamamos ciencia, el mundo de “ahí fuera”

Por otra parte tenemos el mundo interior del hombre, su alma o segundo yo, lo que Whitehead denominaba, inquietudes platónicas. Este esfuerzo del ser humano por entenderse a si mismo, su vida interior, se ha revelado cuanto menos frustrante. A los pujantes avances de las ciencias y las tecnologías externas, hemos contestado con muy poco progreso sobre el conocimiento de nosotros mismos o de la trascendencia de nuestras almas. A esto se puede argumentar que son las artes las encargadas de este proceso: filosofía, literatura, artes plásticas. Sin embargo, pienso que las artes no explican el yo, lo que han intentado con frecuencia es describir ese yo, y no es lo mismo. Pienso que un gran culpable de este fracaso ha sido la discriminación y rechazo histórico a la mujer como partícipe de la creación e investigación en la historia del pensamiento y del arte.

Este mundo interior del que tan necesitamos estamos, está espectacularmente reflejado en la exposición de “Heroínas” que se muestra conjuntamente en el museo Thyssen y en la Fundación Caja Madrid. El domingo pasado estuve recorriendo las distintas salas de la instalación del Thyssen. Rompiendo con fuerza los estereotipos de objeto erótico o madre, las heroínas se presentan ordenadas por salas: solas, cariátides, ménades, atletas, acorazadas, y por último, amazonas. Llama poderosamente la atención la soledad de las figuras y la profundidad de su mirada interna.  Son una mezcla de cuadros de grandes maestros, Rubens, Tintoretto, con artistas contemporáneos, Munch, Mapplethorpe o Hooper. Gracias a Dios también están representadas muchas obras de mujeres, entre las que destaco especialmente la fotografía de Mona Hatoun “Por encima de mi cadaver” y los vídeos de Cristina Lucas “La liberté raisonnée” y de Pipilotti Rist “Ever is over all” Estos dos vídeos muestran cómo se enfrenta la mujer a esta situación de desigualdad; en el primero acusando directa y duramente al hombre, no sin justicia; y en el segundo, espectacular, mostrando a una mujer liberada, sin ataduras del pasado, femenina y fuerte, profunda y sonriente, bella y determinada. El video muestra a la artista destruyendo los cristales de los coches aparcados en la acera. Sin embargo no es una destrucción vandálica, su cara no lo expresa y el policía que pasa y sonríe lo demuestra, sino una destrucción liberadora. Rompe los cristales de la ventanilla del acompañante, históricamente reservado para la mujer, y lo hace con gracia infinita. Ahí muere el pasado, sin rencor, sin nostalgia, simplemente dando paso a un nuevo futuro. Espectacular. El video que linko no hace justicia a la sensación de estar en la sala inmerso en la música y las imágenes.

Entre las infinitas injusticias que se han cometido con las mujeres a través de la historia, una que quizás queda frecuentemente olvidada es la relacionada con el mundo del arte. El movimiento neoyorkino de los 80, Guerrilla Girls, lo reflejaba perfectamente en la pieza “¿Tienen que desnudarse las mujeres para entrar en el Metropolitan Museum of Art?” “Menos del 5% de los artistas en la sección de Arte Moderno son mujeres , pero el 85% de los desnudos son femeninos.

Pienso que el estudio del ser propio es el mayor fracaso intelectual de la historia, su área de investigación menos fructífera. Pienso que esto es así en gran medida por haber dado la espalda a la mujer, a la heroína de mirada interna a la que discriminamos externamente, aniquilando a la par nuestra heroína interna.

Después de semana Santa iré  ver la exposición de la Fundación Caja Madrid, donde me esperan las magas y  las místicas.