El okupa del Blog de Joaquina (392)

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por el okupa

Tomar posesión del espacio de alguien tiene mucho de inquietante. Al vértigo de la transgresión le acompaña el temor a la comparación con el legítimo inquilino. Llevo un par de semanas hurgando con la cerradura y a final he decidido entrar por la ventana. La casa lleva tres meses sin ser utilizada y sin embargo está inmaculada, el amor de su legítima propietaria sigue impregnando el aire. Todavía se oye su respiración, y el último libro, abierto sobre la mesa, habla de la imagen ideal de uno mismo: “El héroe nos espera y nos anima a seguir su sendero para cumplir la imagen ideal de nosotros mismos. Ánimo y fuerza”

Voy a ser sincero. El objetivo de haber tomado posesión de este espacio es para chupar un poco de cámara y dar algo de salida a mis pensamientos. El motivo oculto es que la propietaria se entere de que alguien se ha colado en esta casa y decida volver. Yo me lo encuentro todo hecho, las paredes en su sitio, cada habitación amueblada, y unos inmensos ventanales que inundan de luz día y noche cada rincón. Es fácil vivir en un sitio así, lo difícil online pharmacy es crearlo. Este se ha creado en dos años de entrega casi diaria, con imaginación y sabiduría y me apena que esté deshabitado.

No sé cuanto tiempo voy a estar aquí. Los okupas somos nómadas que vamos y venimos, huyendo del compromiso al que obliga la permanencia. Quiero denunciar y al mismo tiempo responder a la necesidad que existe para hacer efectivo el derecho al conocimiento. No tanto al conocimiento de los libros, que evidentemente sigue ahí, sino al conocimiento de uno mismo. Esta idea, escrita en el pronaos del templo de Apolo en Delfos (los okupas podemos ser un poco pedantes a veces), plasmada con la fuerza que aquí se ha hecho, es escasa. No hay muchos sitios donde se vea y quiero defender con este gesto, la necesidad que hay de ella.

No os prometo gran cosa y pido disculpas a los que, ilusionados, habéis abierto el blog pensando que su legítima propietaria había regresado de un viaje que, la verdad, se nos está haciendo un poco largo. Espero estar poco tiempo y ser respetuoso (o a lo mejor no, para que vuelva antes) y como todo buen huésped, aunque no haya sido invitado, hacer amena la espera, hasta que la dulce voz de Joaquina nos acompañe de nuevo.