Cerebro norte, cerebro sur (por okupa) (409)

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(por okupa)

Me disculpáis si estoy un poco rayado con el tema del cerebro. Han confluido tres cosas que me han inspirado a escribir eso que estáis a punto de leer (si no lo estropeo en la introducción): La conferencia de Neuroestética del Dr. Antonio Martín Araguz; unos extractos del libro La paradoja de la sabiduría de Elkhonon Goldberg, que me ha enviado mi amiga Mª Jesús; y por último el anuncio de Cruzcampo Cerebro Norte, Cerebro Sur.

Efectivamente, el jueves pasado asistí a la conferencia y ahí van unas perlas: “El universo no tiene que ser bello, pero lo es. Existe un componente neuronal de reconocimiento y sentimiento de la belleza” “El cerebro es el única arma de la que disponemos para evolucionar” y no se refería a una evolución milenaria que nos haga perder vello corporal porque ya no lo necesitamos. Se refería a la evolución a través del aprendizaje.

Aprender, para eso sirve el cerebro. Aquí es cuando me encuentro con el anuncio de Cruzcampo que hábilmente cambia el nombre de hemisferio derecho e izquierdo por cerebro norte y sur. Siempre había creído lo típico, lo del anuncio: tenemos un hemisferio derecho artístico, especializado en sensaciones, sentimientos, visual, que percibe el color y el pensamiento abstracto. Y por otro lado tenemos un hemisferio izquierdo lógico – matemático, de pensamiento concreto, donde se ubica la memoria, la toma de decisiones la inteligencia, la planificación y la gestión del tiempo. Según esto, hay personas que tendemos en nuestra actitud ante la vida hacia un hemisferio o hacia el otro. (Yo por ejemplo estoy un poco escorado hacia el derecho)

Esta teoría tiene la belleza de las cosas simples, sin embargo el Dr. Goldberg nos cuenta algo nuevo. “La hipótesis de la novedad – rutina, predice un cambio continuo en la naturaleza de las interacciones entre las dos mitades del cerebro” ¡La hipótesis de la novedad rutina. Solo el nombre me hace saltar los enanos dentro. Además, con lo aficionado que soy a estas dualidades opuestas, sobre todo cuando la rutina está en juego! Por lo visto la perfecta simetría del cerebro es solo aproximada y parcial; y además funciona como un todo bien integrado y no como dos partes inconexas. Hay un cambio en el “centro de gravedad mental” cada vez que aprendemos. Me explico. Según Glodberg, los dos hemisferios poseen papeles distintos pero complementarios y difieren en relación con la novedad y la familiaridad.

El hemisferio derecho es el hemisferio de la novedad, el hemisferio aventurero, el explorador de lo desconocido, de lo ignoto. El hemisferio izquierdo es el repositorio del conocimiento sintetizado, de instrumentos estables de reconocimiento de patrones que permiten al organismo afrontar de manera eficaz y efectiva las situaciones familiares mediante una rutina mental. Cada vez que nos enfrentamos a un aprendizaje novedoso, es nuestro hemisferio derecho quien entra en acción (muy activo en la niñez debido a las enormes cantidades de información nueva que asimilamos). Cuando lo que realizamos son tareas rutinarias, estamos manejando información que ya nos resulta familiar (lo que hacemos diariamente la mayoría de los adultos) y es nuestro hemisferio izquierdo quien trabaja.

La conclusión es que hay un procesamiento dual en el aprendizaje y la única forma de mantener activo todo el cerebro es buscar, indagar y tener hambre de aprender cosas nuevas, innovadoras y creativas.