19 noviembre, 2010 – 11:49
Cuando se opta por establecer un plan de acción, con un foco claro hacia la superación y disculpando los errores en un afán de aprendizaje continuo, los resultados suelen ser muy satisfactorios. Por un lado hay metas claras, y por otro se puede valorar la eficacia del proceso midiendo el entusiasmo personal y comprobando que no hay lugar para el desánimo y la baja autoestima.
18 noviembre, 2010 – 9:52

Nuestro amigo había ido mucho más allá de lo que podíamos esperar. Su relación de amistad de más de 30 años con el cigarro le había sumido en una depresión sin límites.
Algunas experiencias no muy fáciles son el verdadero crisol de nuestro desarrollo. Posiblemente el esfuerzo nos parezca excesivo y busquemos ayudas externas que disminuyan su intensidad en detrimento de salir fortalecidos y con la autoestima reforzada…
Ten la valentía de elevar el vuelo por encima de todos aquellos que desean tu fracaso. Sin embargo, no dejes de prepararte para que tu vuelo mantenga el equilibrio entre lo que puedes y quieres…
Parecería lógico que después de unos días de descanso volviéramos a nuestras tareas con ilusión y llenos de energía después de estos días de reposo. Sin embargo, intuyo que para algunos volver no es muy apetecible…
¿Conoces por qué a veces eres capaz de lograr lo que te propones y otras te sientes derrotado al primer intento? ¿Qué hace que tengas éxito en algunas de tus propuestas y en otras no? Muchas de estas respuestas están en investigar tu motivación y la satisfacción de tus necesidades…
15 diciembre, 2009 – 9:20
Parte II
Solo. La pesca debía hacerla solo. Le gustaría que el muchacho estuviera con él. «Pero él no está conmigo», se decía una y otra vez. Y pensaba: «No cuentes más que contigo mismo, y harías bien en llegarte hasta el último sedal aunque sea en la oscuridad y empalmar los dos rollos de reserva».
14 diciembre, 2009 – 8:35
Parte I
No sé en qué momento sentí el nudo en la garganta y noté la humedad en mis ojos. Me recosté sobre los cristales del avión buscando esconderme de cualquier mirada. Mi compañero del 2H me había saludado cuando tomó asiento. Apenas le contesté. El libro permanecía recostado sobre mis jeans mientras mis manos temblorosas lo sujetaban.